Deus ex machina


c’est que je t’ai aimé … les choses peuvent revenir … jamais égal…
octubre 24, 2008, 7:47 pm
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La hoja nació por propósito del árbol que le dio la vida y comenzó
a alimentarla…creció…y encontró el amor en el otoño que en un momento también
la asesinó….

¿Qué vez de extraño en esto?

Nada.

Luego de esto, que ocurrió una y otra vez en miles de árboles
del Parque Forestal, se tiró en el pasto a reír y a divagar en “Los versos del
capitán” de Neruda…sin saber que luego, odiaría aquellos versos por el solo
hecho de que la mente encontrara el amor en aquellas páginas…en aquellas
páginas y en todo lo que se le cruzara por delante, en donde en situaciones
futuras de amarga posición, la mente, trajera el olor a pasto y a risas de
pasión en frases que resucitarían en el viento, cosas que como muertos
vivientes, luego de largar a llorar,
sola, sola bajo la lluvia, se pasearan frente a todos los sentidos del cuerpo…erizando
bellos en general…despertando a menudo sentimientos de deseo de morir como
sensaciones de querer volver en gloria y majestad al minuto justo en que aquel
ser vestido de aroma pero invisible al no ser compacto en un solo cuerpo se
esparcía como la caricia del perfume de una roza en primavera; todo esto mientras
que en aquellos momentos su mente tomaba el olor a tierra mojada por la lluvia torrencial
que caía violenta y emocional y las grababa y guardaba y grababa y guardaba sin
parar en su cartera de terciopelo carmesí por medio de los minuteros del reloj
que tejían firmemente los recuerdos en la mente que jamás volverían de la misma
forma…muerte, veneno, amores clandestinos y caminatas de abril que nunca más
nacieron de la misma forma…

La hoja nació por propósito del árbol que le dio la vida y comenzó
a alimentarla…creció…y encontró el amor en el otoño que en un momento también
la asesinó….

Esto, que ocurrió una y otra vez en miles de árboles del
Parque Forestal…nunca ocurrió de la misma forma en las otras miles de hojas que
morían en otoño y eran reemplazadas por otras que triunfantes aparecían
mientras los minutos pasaban y los minuteros junto a los segunderos de la gente
totalmente imperceptibles grababan y grababan hechos puntuales y variables sin
querer dejar de andar…sin querer dejar morir…sin querer…sin querer…


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